¿Necesitamos realmente un smartphone?
Ayer tocó merienda familiar. La típica reunión en la que la mayoría de tus primos se escaquean y tú te quedas con cara de panoli viendo que sólo han ido tus tías. ¡Oh my God, la que me espera! Pero no hay mal que por bien no venga. Entre conversaciones de botas, crisis y otras pamplinas, hubo una reflexión muy curiosa que hizo una de mis tías: ¿Para qué necesito un smartphone (teléfono como ella lo llama) si yo sólo quiero llamar y mandar mensajes? Me pase como media hora intentando convencerla pero no fui capaz. Y es que sus argumentos eran bastante convincentes.




